El objetivo del coeficiente de obsolescencia es tener en cuenta el desgaste de los vehículos de más de 15 años por averías y daños que no pueden ser valorados por la compañía de seguros.
En caso de daños en un vehículo de más de 15 años (y cuya pieza dañada no haya sido sustituida en los últimos 15 años), se puede aplicar un coeficiente de obsolescencia para repartir el coste de las reparaciones entre el propietario del vehículo y el arrendatario responsable. La aplicación del coeficiente de obsolescencia permite imputar el valor de las piezas necesarias para reparar el vehículo, teniendo en cuenta su pérdida de valor por el uso, la antigüedad o el progreso técnico.
Para las piezas dañadas después del decimoquinto año, el 50% del total estimado se repartirá entre el propietario y el arrendatario, sólo si el vehículo no ha sido inspeccionado. Si la pieza dañada ha sido sustituida en los últimos 15 años, es responsabilidad del propietario enviar la factura justificativa junto con el presupuesto para que no se aplique el coeficiente de obsolescencia.